CEISPA, su historia y origen de los Voluntarios de Lena, del 112 Asturias y Bomberos de Asturias.

Fuente: Revista Protección Civil.

El Principado de Asturias promueve el funcionamiento de una red integrada de Protección Civil.

Artículo publicado en la revista Protección Civil nº 20, de marzo/abril de 1993.

Por Antonio Suárez Marcos, Director Regional de Interior y Protección Civil del Principado de Asturias.

Nota: Las fotografías insertadas corresponden a los inicios de Voluntarios de Lena.

Desde hace varios años, el Gobierno de la Comunidad Autónoma del Principado de Asturias viene promoviendo la mejora y el fortalecimiento de los servicios públicos de protección civil y extinción de incendios mediante una política encaminada a conseguir que todas las Administraciones y entidades implicadas, directa o indirectamente, en esta responsabilidad constituyan funcionalmente una red integrada de protección civil. Las características de la región asturiana -uniprovincial y no demasiado extensa- hacen que resulte particularmente idónea la idea de establecer un dispositivo de intervención en el que se refuerce continuamente el grado de coordinación y conocimiento mutuo entre los distintos organismos llamados a intervenir en estas tareas.

En coherencia con este planteamiento, en 1990 se formalizó la creación del Consorcio de Extinción de Incendios, Salvamento y Protección Civil del Principado de Asturias (CEISPA), incorporándose a el 71 de los 78 ayuntamientos asturianos, además de la Administración Autónoma, impulsora del proyecto. Los fines que, como objeto del Consorcio, establecen sus Estatutos son la “prestación de los servicios de extinción de incendios, salvamentos y actividades de protección civil de los entes consorciados, así como cuantas otras actividades se refieran directa o indirectamente a la prestación de este servicio”.

La constitución del CEISPA -organismo en el que el Principado volcó todos los recursos de que disponía en este campo, tanto materiales como económicos y humanos, comrpometiendo además neuvas e importantes inversiones- ha supuesto un salto cualitativo fundamental en la articulación de los servicios de protección civil en Asturais yen la puesta en marcha de la red integrada mencionada al comienzo. Esta iniciativa se ha completado, además, con otras que refuerzan la integrabilidad de la protección civil regional, como son los convenios de colaboración con los Ayuntamiento de Oviedo y Gijón -que no pertenecen al CEISPA-, Cruz Roja Española, la Federación de MOntañismo del Principado, varias Cofradías de Pescadores y cooperativas de trabajo forestal, entre otros. La colaboración con la Administración Central del Estado, a través, principalmente, de la Delegación del Gobierno en Asturias, de las Direcciones Generales de Protección Civil de la Marina Mercante y del ICONA, se ha estimulado también de forma especial en estos últimos años.

Consorcio regional.

Tras su constitución, el primer objetivo del CEISPA fué dotarse de una infraestructura básica que le permitiera hacer frente a las distintas tipologías de emergencias. Como punto de partida para definir, y vertebrar, dicha infraestructura se contó con el equipamiento ya existente para la extinción de incendios en los montes, así como los medios del antiguo Servicio de Protección Civil del Principado. Analizando los riesgos existentes en todo el territorio asturiano, incluidos los de carácter poblacional (urbanos e industriales) y los de incencio forestal, y considerando también el escenario presupuestario previsible para los próximos años, se estableció un programa de inversiones para implantar una red básica de protección civil cuya cobertura fuese territorialmente lo más extensa y homogénea posible. Esta red requerirá la construcción de 13 parques de bomberos en otros tantos municipios -ya se han puesto en funcionamiento los de Llanera, Cangas de Narcea y Llanes- y un gasto global cercano a los mil millones de pesetas, y se prevé que esté terminada en 1995. Para ponerla en marcha, el Consorcio incorporó en 1992 a medio centenar de bomberos-conductores, los primeros que se contratarán con carácter permanente.

Incendios forestales.

La lucha contra la quema de los montes tiene en Asturias una especial importancia, tanto por la destacada riqueza forestal de la región como por el gran daño ecológico y económico que los incendios han causado en los últimos años. Entre 1989 y 1992 se registraron 4.176 incendios forestales, lo que arroja una media de más de mil incendios por año. La superficie total quemada en ese período supera las 65.000 hectáreas, de las que unas 24.000 corresponden a monte arbolado. En términos económicos, las pérdidas se estiman en 14.553 millones de pesetas.

No obstante, de todos éstos, el año en que con gran diferencia se produjeron mayores daños fué el de 1989. Sólo en dicho año ardieron 42.882 hectáreas de monte en 1.882 incendios, ocasionando pérdidas por valor de unos 10.500 millones de pesetas. Esta circunstancia aceleró el proceso de creación del Consorcio Regional, y de hecho, la mayor parte de los recursos del CEISPA y el grueso de su actividad están volcados hacia la protección del patrimonio forestal, aunque estos mismos recursos sirven también para atender al resto de las tareas de protección civil.

El dispositivo para combatir los incendios forestales se basa, principalmente, en el funcionamiento durante la época de mayor peligro (segundo semestre del año) de 26 cuadrillas distribuidas por toda la región. Las cuadrillas están formadas por un total de 150 auxiliares de bombero que realizan trabajos tanto de vigilancia como de extinción. Durante todo el año, incluido el periodo invernal y la primavera, colaboran también en estas laboras 7 cooperativas de trabajo forestal (que se desenvuelven habitualmente en las zonas más arboladas, y que están vinculadas al CEISPA mediante convenios de colaboración), 50 operarios municipales que conducen las autobombas depositadas en los distintos Ayuntamientos, las guarderías de montes y de medio ambiente (unas 250 personas) y más de 200 voluntarios integrados en las 10 Agrupaciones Municipales de Protección Civil, además de los bomberos-conductores del Consorcio. Igualmente, se cuenta con 19 vigilantes que, desde 7 puntos estratégicos de la región, alertan sobre cualquier inicio de incendio que se pueda producir en su campo visual.

Los medios materiales que se utilizan para atacar los incendios están compuestos, principalmente, por 44 autobombas, 57 vehículos todoterreno, 4 autobombas-nodriza, 2 tractores de cadenas tipo “bulldozer” y un helicóptero, aparte del instrumental de carácter personal y de la red general de telecomunicaciones. Por su parte, el ICONA contribuye con una cuadrilla de intervención rápida -que tiene a su disposición un helicóptero con base en el aeródromo de Tineo- y con 2 aviones de carga en tierra utilizados durante la campaña de verano, y también cede algunos vehículos y autobombas a los Ayuntamientos.

Todo este dispositivo, coordinado por el CEISPA desde sus instalaciones en La Morgal (municipio de Llanera), ha permitido una acción mucho más eficaz contra los incendios forestales, cuya incidencia, pese a estar en gran medida relacionada con las circunstancias climatológicas, ha sido sensiblemente menos desde la constitución del Consorcio.

Servicios de salvamento.

Las características geográficas de la región asturiana determinan algunos de los riesgos -y en consecuencia, de los servicios- a los que debe hacer frente Protección Civil. Su relieve montañoso -que cuenta con cumbres que superan los 2.000 metros, y en el que se practican masivamente actividades deportivas y recreativas- y su frente costero, con 192 playas y 483 kilómetros de longitud (que medidos en linea recta resultan 207), han obligado a establecer dispositivos especiales de salvamento en mar y montaña.

En lo que respecta al salvamento marítimo, materia que será objeto de traspaso competencial a la Comunidad Autónoma asturiana cuando se aplique la Ley de Transferencias aprobada en diciembre de 1992, el Principado viene colaborando desde hace varios años con la Dirección General de la Marina Mercante, organismo que dispone de medios muy importantes  -como el remolcador “Punta de Salinas”- con base, principalmente, en Gijón. Un helicóptero y cuatro lanchas rápidas ubicadas en Luarca, Cudillero, Avilés y Lastres (éstas puestas en servicio a través de convenios de cooperación entre el CEISPA, Cruz Roja Española y las Cofradías de Pescadores de cada localidad), son los medios aportados por el Principado para intervenir en este tipo de rescates. Con ellos se realizaron en 1992 más de 300 servicios de salvamento, entre los que destaca el del buque mercante croata “Neretva”, que naufragó cerca de la costa oriental de Asturias.

Durante el período estival, el CEISPA, Cruz Roja y los 20 Ayuntamientos costeros ponen en marcha un plan de salvamento en playas, denominado “SAPLA”, consistente en el mantenimiento de un servicio de socorristas en las 67 playas más concurridas de la región. En este plan, cuyo coste supera los 100 millones de pesetas, participan más de 300 personas.

Para hacer frente a los accidentes producidos en zonas de montaña, el Principado viene contando desde hace varios años con la participación del Grupo de REscate de la Federación de Montañismo de Asturias, entidad con la que el CEISPA mantiene un convenio de colaboración. El Grupo está formado por 12 socorristas y 6 médicos -todos ellos expertos montañeros-, y está disponible permanentemente para intervenir en cualquier emergencia que surja. La extraordinaria eficacia y profesionalidad de este equipo, que utiliza el helicóptero del Principado para sus desplazamientos, y el hecho de estar en condiciones de movilizarse en todo momento han permitido ampliar sus campos de intervención, no sólo a otras zonas del territorio, sino también a distintos tipos de urgencias, como son los traslados sanitarios interhospitalarios o la asistencia médica en accidentes de tráfico.

Durante 1992, el Grupo de Rescate participó en 203 operaciones.

Finalmente, y en relación con la labor general realizada en operaciones de rescate y salvamento, debe mencionarse la colaboración que vienen prestando al CEISPA varios grupos que adiestran perros de salvamento y el Grupo de Buceo de Avilés, vinculados al Consorcio por distintos protocolos. La participación de los buceadores de Avilés ha resultado decisiva para rastrear y recuperar los cuerpos de desaparecidos en ríos y en el mar.

Otras situaciones de emergencia.

Los diferentes tipos de emergencia a las que debe hacer frente Protección Civil en Asturias abarcan, como puede verse, casi todo el espectro posible. A las situaciones ya mencionadas cabe añadir las ocasionadas por la sequía, las nevadas o las inundaciones, que paradójicamente pueden darse, y se dan, sucesivamente con pocos meses de diferencia entre sí. Para cada una de ellas hay diseñados distintos operativos de intervención en los que participan los efectivos de todas las Administraciones (Local, Regional y Central), movilizados coordinadamente entre el CEISPA y la unidad de Protección Civil de la Delegación del Gobierno.

También los riesgos de origen industrial deben ser objeto de consideración en Asturias, dada la concentración de empresas potencialmente peligrosas que existen en la zona central. La aplicación del Real Decreto 886/88 sobre prevención de accidentes mayores en determinadas actividades industriales llevó al Principado a elaborar planes de emergencia exterior para nueve instalaciones (las de CEASA, en Navia; ENFERSA y ENSIDESA, en Avilés; REPSOL-BUTANO, ENSIDESA y CAMPSA, en Gijón; Industrial Química del Nalón, en Oviedo y Mieres; y Natrastur, en Langreo), si bien no sólo las cuatro primeras están obligadas legalmente a disponer de dichos planes, ya que el volumen de sustencias peligrosas que manejan las demás no excede -aunque ronda- los límites señalados en el Real Decreto. En un futuro próximo habrá de prepararse un décimo plan para la factoría de DU PONT (municipios de Corvera y Carreño), industria que actualmente esta en fase de instalación y que ya inició la confeccion de su plan de emergencias interior. Todos estos planes están ya en proceso de aprobación, y pronto serán analizados por la Comisión de Protección Civil de Principado de Asturias.

Voluntariado y autoprotección.

Pese al notable incremento de la cantidad y calidad de los efectivos dispuestos para las labores de protección civil, y al creciente perfeccionamiento de los mecanismos de coordinación y complementación entre todas las entidades responsables, no cabe duda de que un trabajode esta naturaleza no puede descansar sólo en organizaciones profesionales, ya que, por muchos recursos que se destinen a ellas, siempre serán insuficientes cuando se requiera  hacer frente a emergencias de gran envergadura y gravedad. La participación de equipos bien preparados de voluntarios y el conocimiento de las medidas de autoprotección que se deben adoptar, sobre todo por parte de los colectivos sometidos a mayores riesgos, son elementos imprescindibles tanto para limitar en un primer momento los efectos de esas situaciones, como para garantizar la organización de una respuesta adecuada y suficiente.

En Asturias existen bastante experiencias -siempre ejemplares- de organizaciones que colaboran desinteresadamente en los trabajos de protección civil, si bien su número es aún limitado y no tienen una presencia homogénea en toda la región. Por estos motivos, la Consejería de Interior y Administraciones Públicas y el CEISPA están promoviendo, a través de diversas ayudas económicas y cursos de formación, la consolidación de las agrupaciones municipales de voluntarios ya existentes y la constitución de otras nuevas. Actualmente está llevándose a cabo un programa de formación básica consistente en la realización de diez cursos, de una semana de duración, en ocho distintos municipios. Los cursos, por los que han pasado hasta ahora más de 150 voluntarios, son impartidos conjuntamente por profesionales vinculados a distintas Administraciones (CEISPA, Delegación del Gobierno y Ayuntamiento de Gijón, Oviedo, Avilés y Mieres), con lo que se consigue reforzar la calidad de los mismos y la idea de la necesaria “integrabilidad” de la Protección Civil.

Por último, y en lo referente a la autoprotección, cabe destacar una reciente experiencia en la que los técnicos del CEISPA impartieron un curso intensivo sobre seguridad y planificación de emergencias a 50 trabajadores de la planta de nómex de Du Pont. Las posibilidades de desarrollar en un futuro próximo otras experiencias similares a ésta, que reviste un gran interés, se multiplicarán con la puesta en funcionamiento de las magníficas instalaciones construidas por la Dirección General de la Marina Mercante en Veranes (Gijón), que estarán especializadas en la enseñanza práctica de lucha contra el fuego en tierra y mar.

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