Hikeshi – Bomberos voluntarios del Japón.

Los bomberos Japoneses nacieron en 1643 como voluntarios y a través de más de tres siglos han perfeccionado sus elementos de lucha contra el fuego, adiestrando a su hombre en forma digna del mayor elogio. Tanto el potencial humano como el mecánico está a la altura de los mejores del mundo.

Hikeshi significa “hi” (fuego) y “keshi” (apagar, extinguir). Por lo tanto, literalmente “apaga fuegos”.

Los bomberos japoneses del pasado eran llamados “Hikeshi” tenían un rango social tan alto como los samuráis y todos los años (6 de Enero) miles de niños se agolpaban en sus dojos de entrenamiento ,muchas veces con edades igual o menor a cinco años con la esperanza de ser aceptados por el maestro.

Hoy en día hay una fecha donde también se agolpan niños en los portalones de los cuarteles del cuerpo de bombero de Tokio, pero con otras intenciones, ver el impactante “Dezomeshiki” que es un acontecimiento anual donde el Cuerpo de bomberos de Tokio hace una revista, junto a la comunidad, de todas las unidades dispuestas para el combate de emergencias a lo largo de su amplia metrópoli, también se hacen también cientos de demostraciones de equipos, vehículos, técnicas y las herramientas mas tecnológicas creada por su departamento de desarrollo tecnológico.


La comunidad le trae regalos a los bomberos, es la forma que tienen los japoneses de agradecer a sus bomberos que velan día y noche desde tiempos inmemorables, por la seguridad de los habitantes de Japón.

En Japón, la adoración de bomberos vuelve varios siglos. Hubo bomberos profesionales en Japón desde el siglo 17. Los conocían como “hikeshi”. El hikeshi era fácilmente identificable por sus “abrigos de protección” los aparte de estar totalmente bordados con una variedad de diseños anti-demonios del fuego eran tambien una prenda de vertir resistente al fuego.

Había tres clases de hikeshi durante el Período “Edo” (1603-1867). Los primeros eran aquellos responsables de proteger el castillo del Shogun y residencias de samurai como el Jobikeshi y ellos eran la parte de la clase de samurai más alta de Japón. La segunda clase de bomberos eran los llamados “Daimyo-Bikeshi”. Ellos tenían el honor más alto, ya que fueron escogidos, por sus señores entre los hitashis mas diestros y estaban encargados de proteger edificios importantes como edificios públicos, casas de registro o los depósitos de arroz. Sin embargo, verdaderos héroes de las masas y el pueblo, eran el Machi-Bikeshi. El Machi-Bikeshi por cientos de años fueron los encargados de defender las casas y los edificios de las clases inferiores y las poblaciones de gente común.

Los Machi-Bikeshi eran, aparte de bomberos, guerreros admirados y a la vez temidos, llevaban tatuajes que indicaban su rango social y su trabajo, por lo cual eran reconocibles en cualquier lugar. Ellos eran bomberos y alborotadores a la vez, ya que era comun verlos inplicados como protagonistas en pleitos en bares o casas de juego. Su reputación y su forma de vestir hicieron famosos a los Machi-Bikeshi que de eran de todos, los mas queridos y admirados por su valentia.

A principios del siglo dieciocho, Machi-Bikeshi fueron premiados con el derecho de usar Matoi, el estándar de fuego usado sólo por los bomberos samurai. El Matoi es un estandarte que cumple con normas tradicionales, usadas para la identificación de brigada y la comunicación. Cada cuerpo de bomberos tenía su Matoi propio con su diseño distintivo y el llevar uno fue visto como un honor especial, ganado a sangre y fuego por los integrantes de esta unidad. Durante un incendio, un portador Matoi debía subir a la azotea de la casa que se estaba quemando para dar órdenes visuales a sus compañeros, esto era llamado “el resplandor”. Los Porta-Matoi de distintos cuerpos de bomberos, competían unos con otros para alcanzar el resplandor primero. Las peleas entre cuerpos de bomberos diferentes eran muy comunes. Los ganadores se quedaban con el derecho a apagar el incendio.


En Japón durante el siglo 18 los incendios de grandes proporciones hicieron fama, algo normal, considerando la gran cantidad de enormes de casas y edificios hechos casi completamente de madera, estos incendios eran muy frecuentes y muy destructivos. Por esta razon se instalaron “Torres de fuego”.
Las torres de fuego fueron instaladas en todos los barrios de la ciudad para advertir los hitashi locales de fuegos inminentes. Las torres tenían una campana para ser golpeada con un martillo de madera durante un cierto número de veces según el lugar y el tipo de incendio. Un toque significaba un incendio a la distancia. Dos toques significaban humo cercano entonces el cuerpo de bomberos local debía prepararse para salir el segundo mas cercano tomaría las precauciones necesarias. Toques continuos significaban que el fuego estaba declarado en la vecindad y en ese caso las filas del cuerpo de bomberos eran aumentadas con voluntarios locales que accionaban las bombas manuales y/o llenaban los cubos de agua. Entonces comenzaría la tarea ardua y desesperada tentativa de impedir al incendio expandirse.

A diferencia de los bomberos modernos quien procuran extinguir los fuegos, la tarea principal del hikeshi’s generalmente era derribar edificios cerca del fuego para que las llamas no se extendieran. Para lograr esta tarea, ellos llevaban ganchos largos llamados tobiguchi. Para extinguir llamas, hikeshi usaría cubos y bombas manuales hechas de madera llamadas ryodosui que expulsaba un chorro del agua por el empleo de una palancas.

Las escalas se llamaron hashigo y unas especialmente altas fueron usadas para dar puntos de mando los porta matoi que no podían subir a los edificios por lo viejo de sus estructuras, el porta hitashi subía la escala mientras sus compañeros lo sostenían fuertemente con las mano y los ganchos. Esto a conducido a la tradición de hikeshi de ágil acrobacia artística escalas encima de libres.

La principal prenda de vestir del hitechi eran sus abrigos de protección hermosamente decorados llamados sashiko. Lejos de ser solamente elementos decorativos también eran sofisticados equipos de protección personal, de alta tecnología contra incendios única en el mundo para esa época. Los Sashiko eran abrigos gruesos, multi-acodados la cuya fabricación requirió los esfuerzos de un hilandero, el tejedor, el artista, el tintorero y la grapadora. Antes de la acción el sashiko estaba el “wetted”, especie de esclavina que permitía a bomberos y portadores Matoi ponerse más cerca a las llamas, además tenían guantes, sombreros, y capuchas hechas del mismo material de cuero acorazado.

Una respuesta a “Hikeshi – Bomberos voluntarios del Japón.

  1. Muy interesante crónica de un tema apasionante y noble como lo es la historia de los bomberos. El pueblo japonés es rico en tradiciones que nos enseñan el respeto a quienes arriesgan su vida para proteger a otros.

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