Rescatamos personas, no bancos (2)

Con este títular publicabamos en julio del año pasado, el primer artículo sobre la posición adoptada por los bomberos de nuestro país frente al ultraje de los deshaucios.

Hoy aparece publicado un artículo en el periódico La Nueva España recordando el origen de este movimiento.

Bomberos de Asturias - Rescatamos personas no bancos

«Servimos a las personas, no las desalojamos de sus casas cuando no hay una emergencia». Lo dice José Manuel Rodríguez, el bombero moscón que promovió, casi por casualidad, la campaña nacional contra la intervención de efectivos del cuerpo en desahucios.

La iniciativa nació en Asturias el pasado verano y se ha extendido por España en las últimas semanas como un reguero de pólvora. Su precursor, que presta servicios en el parque de El Entrego, el pasado julio colgó a la entrada una pancarta que dice «Rescatamos personas, no bancos». Sus compañeros lo respaldaron de inmediato y la foto del grupo de bomberos con la famosa pintada ha incendiado los foros de internet donde se clama por el fin de los desalojos por ejecución hipotecaria.

La campaña se recrudeció el pasado mes en La Coruña: un bombero se negó a derribar la puerta de la vivienda de una octogenaria e impidió a la comisión judicial su expulsión de la casa. Aunque atender desahucios no se encuentra especificado en las funciones de un bombero, los efectivos del cuerpo sí tienen que obedecer las órdenes que reciben de sus superiores. La negativa a intervenir en desalojos plantea un conflicto entre conciencia y deber. Los bomberos «objetores» son conscientes de que se exponen a multas y sanciones.

Los desahucios son decretados por un juez y ejecutados por la Policía judicial, en virtud de una sentencia que culmina el proceso iniciado por una entidad bancaria, en el caso del impago de la hipoteca, o por el propietario de una casa, si lo que no se paga es el alquiler, como explica el abogado Eduardo Estrada. Una orden judicial está avalada por un decreto del juez y lo que diga el juez va a misa.

Aunque no ocurre en todos los casos, la Policía judicial y las autoridades municipales pueden solicitan la presencia de los bomberos para colaborar en la apertura de la puerta o, como en el caso de La Coruña, para cortar unas cadenas colocadas por la plataforma Stop Desahucios a fin de impedir la operación.

Desde el punto de vista técnico, lo normal es que acudan, por un lado, la denominada «comisión judicial»; por otro, los «agentes de la autoridad» (Policía), y luego para el acceso a la vivienda un cerrajero, que es el que abre la puerta de la vivienda como ocurre cuando el dueño se queda sin llaves y no puede acceder a la casa.

Los Bomberos fundamentan la negativa a acudir a los desahucios en que son bomberos, «no cerrajeros ni cortacadenas. Abrimos puertas cuando se trata de una emergencia, y un desahucio no lo es». Lo afirma José Manuel Rodríguez, y lo respaldan a su lado sus compañeros en el parque de bomberos de San Martín Avelino Valdés, Francisco Javier Aguilar y Pedro Pérez. También lamentan la utilización de recursos públicos en los llamados «lanzamientos» que ordena un juez.

Se han convertido en héroes de los movimientos antidesahucios y sin querer han abierto un debate en la sociedad acerca de los límites de sus actuaciones. Pedro Pérez, como el resto, curtido en misiones arriesgadas, considera fuera de lugar destinar recursos públicos a abrir una puerta para que el banco tome posesión de una vivienda embargada. «No juzgamos si los desahucios son buenos o malos, solamente tenemos claro que no va con nuestras funciones».

Avelino Valdés no sólo rechaza la intervención de los efectivos, también crítica la propia existencia de desahucios. «No entiendo que se produzcan, cuando la Constitución expresa el derecho a una vivienda para todos los españoles», explica.

La hora de la verdad llegará cuando los bomberos asturianos sean llamados para participar en un desalojo. Aún no se han visto en el brete, confirma Juan Carlos Arnaldo Escalada, presidente del comité de empresa de Bomberos de Asturias. Pero saben que la orden puede producirse en cualquier momento. Son realistas. «Cuando nos requieran para acudir a un desalojo tendremos que plantearnos hasta qué punto podemos desobedecer o no, sabemos que una negativa acarreará consecuencias», señalan.

A Rodríguez y al resto del grupo sus compañeros les preocupa ahora que la iniciativa que partió de San Martín se saque de contexto. «Quiero dejar claro que yo no juzgo si los desahucios son justos o injustos».

A los argumentos antioperaciones de desahucio se suma la precariedad de medios de que disponen. En San Martín hacen más de 700 salidas anuales y suelen estar tres o cuatro bomberos de guardia. Si hay bajas en otros parques también las cubren. Amara Villalta, de la plataforma Stop Desahucios, alaba la iniciativa «en contra de unas leyes que no protegen a los ciudadanos».

Voluntarios de Lena no puede estar más de acuerdo con los compañeros del cuerpo de bomberos y apoya su postura.

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